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Diseño web

Cuánto cuesta una página web: qué determina el precio y cómo comparar presupuestos

Por qué dos presupuestos para la misma web pueden diferir tanto, qué factores mueven realmente el precio y qué preguntas hacer antes de firmar.

Por 7 min de lectura

Es la primera pregunta de casi todas las conversaciones, y la respuesta honesta incomoda: depende. Pero no depende de forma caprichosa. Hay un puñado de factores concretos que explican por qué puedes recibir dos presupuestos para «la misma web» con una diferencia enorme entre ellos, y entenderlos te permite comparar peras con peras.

Este artículo no te va a dar una cifra, porque cualquier cifra sin conocer tu proyecto sería inventada. Lo que sí te va a dar es el mapa para leer un presupuesto y saber qué estás comprando.

Qué mueve el precio de verdad

1. El número de páginas, pero sobre todo el número de plantillas

Una web de 40 páginas que usan 4 diseños distintos cuesta bastante menos que una de 12 páginas donde cada una es diferente. Lo que se diseña y se programa es la plantilla; las páginas que la reutilizan son casi coste de contenido. Por eso, cuando pidas presupuesto, conviene hablar de tipos de página (inicio, servicio, artículo, contacto) y no solo del total.

2. Si el diseño es propio o adaptado de una plantilla

Partir de una plantilla comprada abarata el arranque y es una opción legítima para algunos proyectos. El coste aparece después: las plantillas cargan funcionalidades que no usas, suelen penalizar la velocidad y te atan a la estructura que alguien pensó para otro negocio. Un diseño propio cuesta más al principio y menos a lo largo de la vida del proyecto.

3. Las funcionalidades, no la estética

Lo que dispara un presupuesto rara vez es el diseño: son las cosas que tienen que funcionar. Un catálogo con variaciones de producto, un sistema de reservas, un área privada de clientes, una integración con tu programa de facturación o un buscador con filtros son desarrollos, no maquetación.

4. Quién escribe los textos y de dónde salen las imágenes

Es la partida que más se subestima y la que más retrasos provoca. Si los contenidos los aportas tú, el proyecto es más barato y más rápido, siempre que existan de verdad. Si hay que escribirlos, estructurarlos para posicionamiento y producir fotografía propia, es trabajo adicional que debe estar presupuestado y no aparecer a mitad de camino.

5. Si el SEO técnico va incluido o se vende aparte

Aquí está una de las grandes diferencias entre presupuestos. Una web puede entregarse funcionando y ser invisible en Google: sin estructura semántica, sin metadatos, sin datos estructurados, sin sitemap y con una velocidad de carga mediocre. Corregir eso después cuesta más que hacerlo bien desde el principio.

Si un presupuesto no menciona velocidad, estructura, medición ni SEO técnico, no es que sea más barato: es que cubre menos cosas.

Los costes que casi nadie te cuenta al principio

  • Dominio y alojamiento: son gastos recurrentes anuales o mensuales, independientes del desarrollo.
  • Mantenimiento: actualizaciones, seguridad, copias de seguridad y monitorización. Una web sin mantener envejece y acaba siendo un riesgo.
  • Licencias de terceros: algunos plugins, pasarelas o servicios tienen cuota propia.
  • Textos legales: aviso legal, privacidad y cookies deben estar redactados para tu caso, no copiados de otra web.
  • Cambios posteriores: conviene saber de antemano qué se considera un ajuste incluido y qué es un encargo nuevo.
Gastos de una web: los de una vez y los que vuelvenEl desarrollo, los textos y los textos legales se pagan una vez, al hacer el proyecto. El alojamiento, el dominio, el mantenimiento y las licencias vuelven cada mes o cada año durante toda la vida de la web. Comparar dos presupuestos mirando solo la cifra inicial deja fuera la mitad del gasto.Una sola vezDiseño y desarrolloTextos e imágenesTextos legalesY a partir de ahí, siempreAlojamientoDominioMantenimientoLicenciasDos presupuestos con la misma cifra inicial pueden costar muy distinto al tercer año.Lo que decide es qué entra en cada casilla, no el número de arriba.
La cifra que te dan es la casilla de la izquierda. La de la derecha es la que decide cuánto te cuesta la web al tercer año.

Cómo comparar dos presupuestos sin equivocarte

Cuando tengas varias propuestas delante, la comparación útil no es la cifra final, es el alcance. Estas preguntas separan rápido una propuesta seria de una que se va a complicar:

  1. ¿Qué incluye exactamente y qué queda fuera, por escrito?
  2. ¿El diseño es propio o parte de una plantilla comprada?
  3. ¿Quién escribe los textos y quién aporta las imágenes?
  4. ¿El SEO técnico y la medición están incluidos o se facturan aparte?
  5. ¿De quién es el dominio, el alojamiento y el código cuando termine el proyecto?
  6. ¿Podré editar yo el contenido que cambia a menudo, y con qué formación?
  7. ¿Qué plazo hay y de qué depende que se cumpla?
  8. ¿Qué pasa después del lanzamiento: hay mantenimiento y qué cubre?

La séptima y la octava son las que más disgustos evitan. Un proyecto se encalla casi siempre por falta de contenidos, y una web se abandona casi siempre por falta de mantenimiento.

Los gastos de una web, y cuándo aparece cada uno
ConceptoCuándo se pagaDe qué depende
Diseño y desarrolloUna vez, al hacer el proyectoNúmero de plantillas, diseño propio o adaptado, funcionalidades
DominioTodos los añosLa extensión: un .es y un .com no cuestan lo mismo
AlojamientoCada mes o cada añoEl tipo de web y el tráfico que tenga que aguantar
Textos e imágenesUna vez, y en cada ampliaciónSi los aportas tú o los encarga quien hace la web
Textos legalesUna vez, revisándolos si cambia algoQue se redacten para tu caso y no se copien de otra web
Licencias de tercerosNormalmente cada añoExtensiones, pasarelas de pago o servicios con cuota propia
MantenimientoCada mesQué cubre: actualizaciones, copias, monitorización y cambios
Cambios posterioresCuando los pidasQué se considera ajuste incluido y qué es encargo nuevo

Desliza la tabla para ver el resto

No pongo cifras en esta tabla a propósito. Cualquier número que leas en un artículo es el de otro proyecto, con otro alcance y en otro momento, y compararlo con el tuyo solo sirve para llevarte una idea equivocada.

La pregunta mejor planteada

«Cuánto cuesta una página web» tiene menos utilidad que «cuánto me tiene que generar esta web para que merezca la pena». Si un presupuesto se recupera con dos o tres clientes nuevos al año, la conversación cambia por completo: deja de ser un gasto que se intenta minimizar y pasa a ser una inversión que se dimensiona.

Por eso el primer paso razonable no es pedir precio, sino explicar el negocio: a quién vendes, cómo te encuentran hoy tus clientes y qué quieres que pase cuando alguien entre en la web. Con eso sobre la mesa, el presupuesto se puede cerrar con detalle y sin partidas abiertas.

Preguntas frecuentes

¿Es más barato hacer la web con una plantilla?

El arranque sí es más barato. El coste suele reaparecer después en velocidad, en funcionalidades que no encajan y en limitaciones para posicionar o crecer. Para algunos proyectos sencillos compensa; para otros acaba saliendo más caro.

¿Qué gastos tiene una web cada año?

Como mínimo el dominio y el alojamiento. A eso se suma el mantenimiento si quieres que siga actualizada y segura, y las licencias de los servicios de terceros que utilices.

¿El precio incluye el posicionamiento en Google?

Conviene distinguir dos cosas. El SEO técnico (estructura, velocidad, metadatos, datos estructurados) debería formar parte del desarrollo. El trabajo continuado de contenidos y autoridad es un servicio aparte que se contrata de forma recurrente.

¿Hablamos de tu proyecto?

Cuéntanos qué necesitas y estudiaremos contigo la mejor estrategia para llevar tu negocio al siguiente nivel.

Respuesta sin compromiso. Primero entendemos el proyecto, después presupuestamos.