Saltar al contenido principal
Volver al blog
Diseño web

La carta en PDF te está costando clientes (y cómo arreglarlo)

Por qué el PDF es el peor formato posible para la carta de un restaurante, qué pierdes con él y cómo hacerlo bien sin complicarte.

Por 7 min de lectura

Alguien está buscando dónde cenar esta noche. Te encuentra, entra en tu web y toca en «Carta». Y entonces empieza a descargarse un PDF de tres megas, que tarda, que se abre en un visor raro, que sale diminuto y que hay que ampliar con los dedos y arrastrar para leer cada plato.

Mucha gente, en ese punto, se vuelve atrás y mira el restaurante siguiente. No porque tu comida sea peor: porque leer tu carta le ha costado más de lo que estaba dispuesto a invertir.

Lo que pierdes con el PDF

Pierdes al que tiene prisa o mala cobertura

La gente busca restaurante por la calle, en el coche, con una conexión regular. Un PDF pesado en esas condiciones puede tardar una eternidad, y nadie espera. Una carta en la propia web se ve al instante porque es texto.

Pierdes todas las búsquedas por plato

Esto es lo gordo y casi nadie lo tiene en cuenta. Google lee mal el contenido de un PDF y desde luego no lo relaciona bien con tu negocio ni con tu zona. Si tus platos están dentro de un PDF, es como si no existieran para las búsquedas.

Y resulta que mucha gente no busca «restaurante en tal sitio». Busca el plato concreto que le apetece: el arroz, el cocido, la carne a la brasa, el menú del día. Con la carta como texto real en tu web, cada plato es una puerta de entrada. Con la carta en PDF, esas puertas están tapiadas.

Pierdes a quien necesita saber de alérgenos

Una persona celíaca o con alergia va a mirar si puede comer en tu local antes de salir de casa. Si esa información está en un PDF ilegible en el móvil, o directamente no está, se va a otro sitio donde sí lo encuentre. Y no vuelve a mirar.

Pierdes tiempo tú cada vez que cambia un precio

El PDF hay que rehacerlo en el programa donde se hizo, exportarlo y volver a subirlo. Como da pereza, se va dejando, y acaba habiendo precios en la web que no son los de la carta física. Eso genera discusiones en la mesa, y alguna reseña mala.

Regla sencilla: si un dato cambia más de dos veces al año, no puede vivir dentro de un documento. Tiene que ser contenido que edites en un minuto.

Cómo se hace bien

La carta como página, no como archivo

Los platos van escritos en la propia web, organizados por secciones, con su descripción, su precio y sus alérgenos. Se lee de un vistazo en el móvil, sin ampliar ni arrastrar, y Google entiende cada plato.

Editable por ti en un minuto

Cambiar un precio o quitar un plato que se ha acabado tiene que ser entrar, tocar y guardar. Si para eso hay que llamar a alguien, la carta va a estar desactualizada la mitad del año.

El menú del día, aparte y bien visible

Si trabajas menú del día, es probablemente lo más buscado de tu web entre semana y a determinadas horas. Merece su sitio propio, visible desde el primer momento, y actualizado. Es de las pocas cosas que justifica tocar la web a diario.

Datos estructurados para que Google lo entienda

Existe un marcado específico para restaurantes y cartas que ayuda a que los buscadores relacionen tus platos, tus precios y tu horario con tu negocio. No es magia ni garantiza nada, pero es trabajo que se hace una vez y se queda hecho.

El QR de la mesa, apuntando a la misma carta

Si usas QR en mesa, que apunte a la carta de tu web y no a un PDF suelto en la nube. Así mantienes un solo sitio actualizado, y de paso cada cliente que escanea acaba en tu web, donde puede ver el resto y guardarte.

La carta en PDF frente a la carta como página web
PDFPágina web
Se lee en el móvilHay que ampliar y arrastrarSe adapta a la pantalla
Tiempo de cargaPesa megas y se descarga enteroCarga en cuanto abres
Aparece en Google por platoNo: el texto queda dentro del archivoSí: cada plato es texto indexable
Cambiar un precioRehacer el archivo y volver a subirloEditarlo y guardar
AlérgenosDifíciles de consultar ampliando el archivoVisibles en cada plato
Menú del díaObliga a subir un PDF nuevo cada díaSe cambia en un minuto
Datos estructuradosImposiblesSe marca el menú para que Google lo entienda

Desliza la tabla para ver el resto

Y si aun así quieres tener el PDF

Ténlo, pero como extra descargable y no como la única forma de ver la carta. Es útil para imprimir o para mandarlo a un grupo grande que organiza una comida. Lo que no puede ser es que sea el único camino.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que poner los precios en la web?

Sí. Quien busca dónde comer quiere saber en qué rango se mueve antes de desplazarse, y si no lo encuentra suele asumir lo peor o irse a otro sitio. Ocultarlos no evita la objeción, solo la traslada a la puerta del local.

Cambio la carta cada semana. ¿No es mucho trabajo?

Si está bien montada, cambiar unos platos son un par de minutos desde el móvil. El trabajo de verdad lo da el PDF, que hay que rehacer entero cada vez.

¿Y los alérgenos, cómo se ponen?

Lo habitual es marcar cada plato con los alérgenos que contiene mediante iconos o etiquetas, con su leyenda. Además de ser una obligación informativa, es un argumento de confianza: quien tiene una alergia agradece mucho encontrarlo claro.

¿Merece la pena tener web si ya estoy en las plataformas de reservas?

Las plataformas te llenan huecos, pero cobran comisión por clientes que muchas veces ya te conocían, y las reglas las ponen ellas. La web es tuya, no tiene competidores al lado y es donde acaba mirando el cliente antes de decidir. Lo razonable es tener las dos cosas.

¿Hablamos de tu proyecto?

Cuéntanos qué necesitas y estudiaremos contigo la mejor estrategia para llevar tu negocio al siguiente nivel.

Respuesta sin compromiso. Primero entendemos el proyecto, después presupuestamos.