Alguien está buscando dónde cenar esta noche. Te encuentra, entra en tu web y toca en «Carta». Y entonces empieza a descargarse un PDF de tres megas, que tarda, que se abre en un visor raro, que sale diminuto y que hay que ampliar con los dedos y arrastrar para leer cada plato.
Mucha gente, en ese punto, se vuelve atrás y mira el restaurante siguiente. No porque tu comida sea peor: porque leer tu carta le ha costado más de lo que estaba dispuesto a invertir.
Lo que pierdes con el PDF
Pierdes al que tiene prisa o mala cobertura
La gente busca restaurante por la calle, en el coche, con una conexión regular. Un PDF pesado en esas condiciones puede tardar una eternidad, y nadie espera. Una carta en la propia web se ve al instante porque es texto.
Pierdes todas las búsquedas por plato
Esto es lo gordo y casi nadie lo tiene en cuenta. Google lee mal el contenido de un PDF y desde luego no lo relaciona bien con tu negocio ni con tu zona. Si tus platos están dentro de un PDF, es como si no existieran para las búsquedas.
Y resulta que mucha gente no busca «restaurante en tal sitio». Busca el plato concreto que le apetece: el arroz, el cocido, la carne a la brasa, el menú del día. Con la carta como texto real en tu web, cada plato es una puerta de entrada. Con la carta en PDF, esas puertas están tapiadas.
Pierdes a quien necesita saber de alérgenos
Una persona celíaca o con alergia va a mirar si puede comer en tu local antes de salir de casa. Si esa información está en un PDF ilegible en el móvil, o directamente no está, se va a otro sitio donde sí lo encuentre. Y no vuelve a mirar.
Pierdes tiempo tú cada vez que cambia un precio
El PDF hay que rehacerlo en el programa donde se hizo, exportarlo y volver a subirlo. Como da pereza, se va dejando, y acaba habiendo precios en la web que no son los de la carta física. Eso genera discusiones en la mesa, y alguna reseña mala.
Regla sencilla: si un dato cambia más de dos veces al año, no puede vivir dentro de un documento. Tiene que ser contenido que edites en un minuto.
Cómo se hace bien
La carta como página, no como archivo
Los platos van escritos en la propia web, organizados por secciones, con su descripción, su precio y sus alérgenos. Se lee de un vistazo en el móvil, sin ampliar ni arrastrar, y Google entiende cada plato.
Editable por ti en un minuto
Cambiar un precio o quitar un plato que se ha acabado tiene que ser entrar, tocar y guardar. Si para eso hay que llamar a alguien, la carta va a estar desactualizada la mitad del año.
El menú del día, aparte y bien visible
Si trabajas menú del día, es probablemente lo más buscado de tu web entre semana y a determinadas horas. Merece su sitio propio, visible desde el primer momento, y actualizado. Es de las pocas cosas que justifica tocar la web a diario.
Datos estructurados para que Google lo entienda
Existe un marcado específico para restaurantes y cartas que ayuda a que los buscadores relacionen tus platos, tus precios y tu horario con tu negocio. No es magia ni garantiza nada, pero es trabajo que se hace una vez y se queda hecho.
El QR de la mesa, apuntando a la misma carta
Si usas QR en mesa, que apunte a la carta de tu web y no a un PDF suelto en la nube. Así mantienes un solo sitio actualizado, y de paso cada cliente que escanea acaba en tu web, donde puede ver el resto y guardarte.
| Página web | ||
|---|---|---|
| Se lee en el móvil | Hay que ampliar y arrastrar | Se adapta a la pantalla |
| Tiempo de carga | Pesa megas y se descarga entero | Carga en cuanto abres |
| Aparece en Google por plato | No: el texto queda dentro del archivo | Sí: cada plato es texto indexable |
| Cambiar un precio | Rehacer el archivo y volver a subirlo | Editarlo y guardar |
| Alérgenos | Difíciles de consultar ampliando el archivo | Visibles en cada plato |
| Menú del día | Obliga a subir un PDF nuevo cada día | Se cambia en un minuto |
| Datos estructurados | Imposibles | Se marca el menú para que Google lo entienda |
Desliza la tabla para ver el resto
Y si aun así quieres tener el PDF
Ténlo, pero como extra descargable y no como la única forma de ver la carta. Es útil para imprimir o para mandarlo a un grupo grande que organiza una comida. Lo que no puede ser es que sea el único camino.